Cuando leo libros en italiano donde los personajes a veces hablan en alguno de los mil dialectos del país, me encanta cuando encuentro palabras dialectales que están relacionadas con el español.

Por ejemplo: estoy leyendo Ali di babbo de la escritora Milena Agus, una novela corta ambientada en una aldeita en la costa de Cerdeña. La protagonista (más o menos) es Madame, una señora de más de cuarenta con muchos atractivos que tiene un pequeño hotel de ocho habitaciones al lado del mar, y que es la única de todos los vecinos que no quiere vender su casa a una empresa de hoteles de lujo. Durante el invierno, en el hotel sólo hay un huésped, il ferito (el herido), un hombre toscano con su pierna enyesada que se recupera pacientemente mientras espera el regreso de su novia. Il ferito cuenta a los vecinos que en el norte las personas mayores, las ancianas, cuando se quedan viudas no tardan en echarse otros novios o amantes. La abuela de los vecinos, escandalizada ella, le responde que eso es porque están locas o porque “sono egue” (pronunciado “egüe”), palabra del dialecto sardo. En el pie de página aclara que “egua” significa “cavalla, figuradamente prostituta”. Es decir, hembra del caballo. En dialecto sardo “egua” quiere decir “yegua”, tal cual.

16 Diciembre 2011 ·

Katz